martes, 2 de abril de 2013

Desesperados por dólares son estafados




El control cambiario en Venezuela ha forzado a fiarse de sitios de cambio en internet.

El profesor venezolano retirado dice que estaba tan desesperado por dólares que transfirió electrónicamente los ahorros de su vida a una empresa fachada que se presentaba como Margarita Island Inn. Transcurridos casi cuatro meses, lo único que tiene para mostrar como prueba de su existencia es un correo electrónico amenazador.

Los operadores sin rostro del sitio web, en el que tanto el profesor de matemáticas —que pidió mantener su anonimato— como decenas de otros confiaron para comprar dólares en el mercado negro cada vez más riesgoso del país, no aparecen por ningún lado.

“Aquí no se está jugando y pueden salir muy perjudicados tanto ustedes como nosotros”, se lee en el mensaje que recibió, una última súplica de silencio de Lechuga Verde, antes de que su sitio en internet, Twitter y las páginas de Facebook desaparecieran de la noche a la mañana el 8 de marzo.

Después de un decenio de controles cambiarios, venezolanos y empresas normalmente cumplidores de la ley toman medidas poco convencionales para encontrar los dólares necesarios para protegerse contra la creciente inestabilidad que sobrevino luego de la muerte de Hugo Chávez a raíz de un cáncer el mes pasado. Esto ha permitido que prolifere el fraude, incrementando el riesgo en un mercado ilegal por la divisa fuerte que se vuelve más clandestino, en tanto las autoridades guardan los escasos dólares.

Ninguno de los cuatro clientes de Lechuga Verde que Bloomberg entrevistó telefónicamente dijo saber quién estaba detrás del principal referente de precios para cambiar dólares en Venezuela y por qué desapareció sin dejar rastros.

Cada uno aportó pruebas de correos electrónicos y comprobantes de depósito que describen una modalidad similar. Al igual que el profesor de matemáticas de Caracas, hablaron con la condición de no ser identificados, pues temen por su seguridad, dicen, y la posibilidad de hasta siete años de prisión según las leyes que prohíben mencionar siquiera el tipo de cambio del mercado negro. Otras docenas de relatos han sido subidos a sitios web para denunciar a Lechuga Verde.

ESPECULADORES “PARÁSITOS”


El presidente interino Nicolás Maduro presentó el mes pasado un sistema de subastas para controlar a los especuladores “burgueses parásitos”, a los que culpa de haber agravado la inflación que alcanza el 23 por ciento y de haber hecho bajar el valor de la moneda nacional hasta más de 20 bolívares por dólar en el mercado negro. El mecanismo de subasta, conocido como Sicad, se propone aumentar la oferta de dólares después de la devaluación de 32 por ciento en febrero hasta 6.3 bolívares por dólar.

Tal como ha ocurrido con otros intentos anteriores de asignar dólares realizados por el productor más grande de petróleo de Sudamérica, es poco probable que el sistema elimine el fraude en tanto los operadores tratan de arbitrar las diferencias entre los múltiples tipos de cambio, dijo Asdrúbal Oliveros, director del grupo de investigación Ecoanalítica.

El Tesoro estadounidense dijo en un correo electrónico que continúa preocupado por el potencial considerable de abuso y corrupción en el mercado negro de Venezuela y sigue el tema con atención.

Medidas enérgicas de sistema financiero venezolano se congeló en 2010, cuando Chávez encarceló a varios operadores, clausuró más de cincuenta firmas de inversión y anuló un tecnicismo que permitía a los individuos y a las empresas extranjeras comprar dólares a tipos de cambio no oficiales. El líder socialista responsabilizó a los corredores que canjearon bonos denominados en bolívares por deuda líquida en dólares en el exterior de un aumento récord en el precio de 5.2 por ciento el mes anterior.

El mercado de permutas, que en tiempos de su pico máximo en 2009 movía 100 millones de dólares diarios, fue remplazado por un sistema manejado por el Estado que exacerbó la falta de dólares y fue desmantelado en febrero, cuando el Gobierno devaluó por quinta vez en nueve años. Las ventas diarias de dólares, que promediaban 175 millones de dólares en 2012, se desplomaron hasta 121 millones de dólares en los dos primeros meses de este año en tanto el Gobierno intenta reducir el déficit que el año pasado se triplicó en medio de la ola de gasto preelectoral de Chávez.

MERCADO NEGRO


Dado que la demanda de dólares migró al mercado negro, aparecieron en internet sitios con nombres como Palta Fresca o Tu Benjamín —una referencia a Benjamin Franklin, que aparece en el billete de cien dólares— para soslayar una mordaza a los medios locales que prohibía a estos informar el tipo de cambio paralelo.

El más popular fue Lechuga Verde, que acumuló más de 100,000 seguidores en Twitter y 26,000 admiradores en Facebook. Publicó una dirección de correo electrónico en su web, compraventalechugas@gmail.com, donde los usuarios podían hacer averiguaciones para comprar dólares.

Quienes escribían recibían a vuelta de correo un discurso de venta casi idéntico, según los correos electrónicos revisados por Bloomberg. A cambio de bolívares depositados en cuentas venezolanas, una copia escaneada de sus pasaportes e información personal como un número telefónico y una dirección, podían obtener cualquier suma, desde un mínimo de 10,000 dólares, girada a una cuenta bancaria del mundo en un plazo de tres semanas.

El precio mencionado para comprar dólares siempre rondaba un cuarenta por ciento menos de bolívares que el tipo de referencia en el sitio web, muestran los correos, un intento de calmar los nervios a la hora de entregar grandes montos de efectivo a una firma sin domicilio ni número de teléfono en el directorio. Lechuga Verde decía que podía ofrecer ese tipo de cambio atractivo porque obtenía los dólares de empresas con acceso a la ventanilla de cambio del Gobierno.

El profesor de matemáticas hizo dos transferencias el 6 de diciembre por 120,300 bolívares cada una a una cuenta corriente en Banesco Banco Universal CA, el segundo prestamista más importante de Venezuela, perteneciente a Posada Casas de Guarame, muestran los recibos de las transferencias. Le dijeron que recibiría 10,000 dólares por cada depósito que serían girados a cuentas en los Estados Unidos y Costa Rica, dijo.

El profesor explicó que necesitaba trasladar fuera del país el producto de la venta de un departamento en Caracas para poder empezar de cero con su mujer en Costa Rica, donde estaban estudiando sus hijos. Cuando la familia canceló la deuda, el dinero era el único capital que tenía, dijo.

Si bien fue escéptico desde el comienzo, dijo que corrió el riesgo porque un amigo había realizado una transacción exitosa dos meses antes. Cuando los dólares no llegaron, dijo que envió una andanada de correos electrónicos tratando de que le devolvieran los bolívares, mencionando incluso su movilidad limitada y su lucha contra una depresión a consecuencia de un accidente cerebrovascular en un intento de ablandar a su interlocutor sin rostro.

El 8 de marzo, cuando Venezuela volvió al trabajo después de una semana de duelo nacional por la muerte de Chávez, los sitios de Lechuga Verde en internet no estaban. En ese momento, las víctimas se dieron cuenta de que habían sido estafadas, dijeron, y comenzaron a contar sus historias en internet.

En tanto no se relajen los controles cambiarios y se desmantele el mercado negro, ningún nivel de control gubernamental tiene posibilidades de poner fin al abuso, dijo Steve Hanke, profesor de economía en la Johns Hopkins University, que ha asesorado a países como Argentina y Bulgaria en el establecimiento de regímenes cambiarios.

Las docenas de víctimas estafadas tienen poco margen de acción, ya que el Gobierno las considera tan delincuentes como a sus supuestos estafadores.