sábado, 6 de abril de 2013

Cómo evitar que su hijo caiga en la red



Sólo en 2012, el Grupo de Delitos Telemáticos de la Policía Nacional en Sevilla esclareció más de un centenar de denuncias de ciberacoso; el buen uso de internet en los menores, crucial.

 

Dos agentes de la Policía Nacional, dando ayer una charla en un centro escolar sevillano.

El apogeo de las redes sociales en internet, los móviles y las tabletas ha disparado también las injurias, calumnias y amenazas on line. De hecho, conforman el tipo de delito más usual en este ámbito y donde las fuerzas de seguridad están haciendo mayor hincapié al afectar especialmente a menores. El vídeo que se ha difundido esta semana de adolescentes practicando sexo en una playa de Cádiz, que ha terminado con tres chavales imputados, ha intensificado la alerta con este asunto.

A nivel nacional, estas actividades se han triplicado en los dos últimos años. En 2012, por ejemplo, la Policía Nacional detuvo a 750 personas por coacciones a través de internet. Sevilla no ha escapado, precisamente, a esta tendencia. El Grupo de Delitos Tecnológicos de la Jefatura Superior de la Policía Nacional ha incrementado exponencialmente su trabajo. Los datos de 2012 lo dicen todo: esta unidad esclareció más de un centenar de delitos que hubo que investigar relacionados con redes sociales e internet. De ellos, 32 fueron por injurias y 19 por amenazas. Además, se resolvieron 20 delitos informáticos por corrupción de menores (pornografía infantil), 23 por descubrir o revelar secretos (claves, identidades...) y 7 por usurpación de estado civil (creación de perfiles falsos con la identidad de un tercero). 

Dentro de su Plan Director para la Convivencia y Mejora de la Seguridad Escolar, la Policía Nacional imparte en Sevilla charlas por los centros escolares y también a grupos de padres y entidades cívicas interesadas en conocer las maneras de prevenir que los menores se conviertan en víctimas del que es su principal entretenimiento. Para ello, trasladan una serie de consejos útiles muy claros. Son sus diez mandamientos:
-El nuevo aparato es un regalo, pero no es un juguete. Su puesta en marcha requiere conocer no sólo cómo funciona sino los riesgos de un mal uso, sobre todo, para la seguridad.

-El menor debe tener claro dónde, cómo y cuándo puede –o es oportuno- utilizar su nuevo equipo y protegerlo de posibles extravíos y accesos indeseados.

-Lo mejor es que desde el principio se acuerden entre menores y adultos unas normas de uso en base a unos criterios de seguridad y racionalidad.

-Los adultos deben saber y elegir las distintas opciones de la operadora, así como las aplicaciones, programas y servicios que se instalan o contratan.

-Cuanto menor es el nuevo usuario, mayor supervisión, acompañamiento y concienciación necesitará del uso que hace del smartphone, tableta, ordenador, consola, cámara… de para qué lo usa, con quién, qué información se intercambia… 

-En el caso de los más pequeños, los padres pueden instalar programas que filtren el acceso a webs y contenido inapropiado o peligroso, así como que faciliten el control parental. Es recomendable dejarse asesorar por los centros educativos y la Policía Nacional.

-Si es aún es muy pequeño, el nuevo usuario debe asumir que sus tutores tengan acceso global al contenido y uso del aparato.

-El menor debe conocer no sólo los riesgos que puede encontrarse, sino también asumir que debe ser responsable y respetuoso al relacionarse.

-Es básico acordar y razonar con el menor unas normas racionales y respetuosas hacia todos sobre hacer fotos y vídeos, compartir con sus imágenes y, por supuesto, no distribuir aquellas que sean de otros sin su autorización o que puedan perjudicar irreversiblemente la imagen de cualquiera.

-Hay que alertar al menor sobre los riesgos de fraude o condiciones que se asumen al facilitar sus datos a personas o compañías, contratar servicios y comprar, así como enseñarle las pautas de seguridad fundamentales en el comercio electrónico.