sábado, 30 de marzo de 2013

Qué es Bitcoin, la moneda virtual



Funciona de manera descentralizada y con seguridad de nivel militar. Ya se venden casas y cuadros y algunos dicen que podría llegar a reemplazar al euro. Enterate de todo en esta nota de la Revista Veintitrés.

Quince años atrás, el avance de la tecnología cambió radicalmente el modo de adquirir y compartir música. Puso en jaque al mercado discográfico y el formato se trasladó a la industria cinematográfica y la editorial. Ahora, la red parece realizar una apuesta todavía más compleja: la bitcoin.
Es una moneda electrónica creada en el 2009 por Satoshi Nakamoto –seudónimo utilizado por una persona o un grupo de personas–. Funciona de manera descentralizada: no depende de ningún emisor central. Todas las transferencias son controladas por la gente que utiliza la moneda.

Mariano Semelman, columnista de tecnología en el programa radial Derecho en Zapatillas (por rbdonline.com), explica que “cada moneda es en realidad un número muy particular que cumple una propiedad fácil de verificar con una computadora, aunque predecir dónde van a aparecer estos números es muy difícil. Hoy sólo circulan diez millones y ya está definido el ritmo con el que se ‘imprimirán’ y el límite máximo, 21 millones. La transferencia de bitcoins es un algoritmo p2p (persona a persona) que garantiza el anonimato de los participantes. Toda persona dentro del sistema tiene un identificador anónimo con el cual, por medio de criptografía de nivel militar, comunica al resto de la comunidad que ha hecho una transacción”.

Para abrir una cuenta de bitcoins alcanza con instalar un programa. Para adquirir bitcoins hay dos posibilidades: a través de una transacción –comprando a otro usuario o vendiendo algún producto– o resolviendo un desafío criptográfico: buscar en grandes lotes de datos alguno de estos nuevos números.

En este momento cada moneda ronda un valor de 35 euros y se calcula que aumentarán. Cada bitcoin puede subdividirse en hasta ocho decimales. Hasta ahora, las transferencias se limitaban a productos del ciberespacio (el sitio de blogs Wordpress.com acepta pagos con esta moneda), pero en Chipre, un país que está sufriendo el corralito bancario, están analizando la posibilidad de poner un cajero automático. Taylor More, un empresario canadiense de 22 años, puso su casa a la venta en 405 mil dólares canadienses, pero ofrece un descuento si el pago es en bitcoins.

Sebastián Castro, un emprendedor de Internet argentino que vive en Canadá, conoció los bitcoins hace dos años: “Estuve una semana casi sin poder dormir analizando cómo funciona técnicamente el protocolo. La lógica es brillante y súper revolucionaria. Me permite recibir pagos desde cualquier parte del mundo, los guardo y los voy vendiendo localmente a medida que necesito el dinero”. Su suegra, Teresa Piacentino, vende sus cuadros al exterior en bitcoins.

Como todos los movimientos de Internet, alrededor de esta moneda se generan también debates, ya que el anonimato de las transferencias lleva a que “muchas organizaciones criminales lo utilicen.”, cuenta Semelman. Todo parece indicar que va a seguir creciendo y se le van a seguir abriendo puertas de mercado –algunos incluso afirman que a partir de la crisis europea, podría terminar reemplazando al euro–.

Nota publicada en la Revista Veintitrés. 

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